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La clave está en enamorarte de ti, aceptarte profundamente como eres, reconocer tu verdadera riqueza, que nada es la acumulación de lo material porque dentro de ti está el tesoro que tiene el amor universal: la aceptación, la seguridad, la autenticidad, la creatividad. Ese tesoro es tu MAESTRO AMOROSO, TU NIÑO INTERIOR.

Cuando aquietas la mente, estás atento al aquí y el ahora, y comienzas a darte el permiso de sentir la emoción que se experimenta con ese encuentro, recuerdas que eres un ser libre espiritual, mental, emocional y físico.

La emoción es un reflejo de tu mente en el cuerpo físico, una manifestación del cuerpo relacionada de manera directa con la mente, una emoción fuerte produce cambios en la bioquímica del cuerpo, si observas tus emociones puedes tener pensamientos más conscientes; es ahí, cuando seguro elegirás tus pensamientos para fines prácticos.

A menudo se crea un círculo vicioso entre tu pensamiento y la emoción, porque la emoción crea una frecuencia vibratoria recurrente que alimenta ese pensamiento, la clave para que esa relación mente – emoción se mantenga en campo vibracional alto, es el complemento divino llamado espiritualidad.

La espiritualidad es el estado natural de conexión interior que genera tres emociones positivas: amor, alegría y paz interior. El estado natural puede ser opacado por agentes externos, sin embargo, nunca será destruido. Por ejemplo: cuando es de día y el cielo está cubierto de nubes, el sol no desaparece, solo ha sido opacado.

El equilibrio espiritual, emocional, mental y físico se traduce en salud integral y calidad de vida.