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AL SER MADRES CRECE NUESTRA ALMA COMO UN SALTO CUÁNTICO

Hace poco tuve un sueño, dentro del sueño, leí un letrero, que decía: “VIVE DESDE LA CONCIENCIA QUE DA EL AMOR.” y lo relación,en la manera en que estoy viviendo esta etapa de mi vida, soy una madre de 43 años, tengo una hermosa y sana bebé de 3 meses que se llama Mía Álvarez Cardozo, ella es mi mayor prueba de abundancia.

Anoche mientras pensaba qué escribir en este artículo, descubrí algo y es que todo mi foco de orgullo y logro venía desde el HACER (de mi vida laboral), me siento muy exitosa, plena, realizada. Con la llegada de Mía, entré en otro cuadrante, donde mi foco de logro y orgullo viene de pararme en un YO SOY, desde mi identidad, entonces reconozco lo que soy, soy mamá, soy niñera, soy cantante, soy lectora, soy pareja, soy feliz y soy una mujer real que ama su vida hoy.

Para mí, la espiritualidad es la capacidad que tenemos de mirarnos hacia adentro y descubrir internamente en esos recovecos del alma, de la psique, de los recuerdos emocionales, todo eso que somos, y desde allí encontrar los mejores caminos al mirar nuestro interior y conectarnos con la sabiduría que nos habita .Cuando me convierto en madre, esa sabiduría interior se hace cargo de mí, me envuelve, me cobija, me ama, me habla al oído y me permite darle la mano a mi hija, para que ella pueda SER y yo pueda CRECER.

Siento que al tener a Mía, yo crecí en varios aspectos internos, por ejemplo; mi amor se expandió, hoy amo más, esto se dio de forma natural, simplemente sucedió y empecé a expresarlo en mi mirada, en mis palabras, en mi forma de ver el mundo, veo con amor a los otros niños, a las otras madres, a los padres y abuelas, a los buenos maestros, a los que escriben cuentos, a los que nos dan regalos, a los que se alegran por nuestra alegría, también veo la valentía en otros que viven la maternidad y la paternidad en situaciones complejas. Hoy comprendo cosas que antes no, mi ser tiene una mirada más amplia, detecto fácilmente a los otros niños, a sus madres y les sonrío, intercambiamos miradas, es como si hubiéramos ingresado a un club secreto donde todos sabemos que compartimos algo …EL AMOR.

También tuve una época que no me veía con hijos, sentía un poco que las mamás se perdían otras cosas de la vida que yo no quería dejar, hoy puedo decir que comprendo ambos discursos, porque defendí ambas posturas, comprendo que podemos decidir cambiar en cualquier momento, que las posturas diferentes habitan en los seres humanos y que a veces nadie está equivocado y cosas diversas representan la felicidad en diferentes momentos.

Miro a la gente en la calle y veo que cada uno es hijo de alguien y que desde ese inicio construye su propia historia, dicen que no debemos esperar que los padres sean de x o y forma, simplemente estar agradecidos con ellos por darnos nuestro regalo más grande la vida. Hoy estoy aquí, agradecida con mis padres por darme mi vida, con mi hermoso Fede por permitirme ser madre y con mi hija Mía por estar aquí, y me paro desde la fuerza de mi espiritualidad, queriendo ser la mejor mamá que pueda ser.

Hace poco una amiga me dio un elemento clave que me pareció genial, nos enseñan como niños que al perdernos busquemos un puesto de información o un guarda de seguridad, un tip adicional es enseñarles que busquen a una mamá con niños , porque esta con certeza los ayudará, los guiará y buscará que estén seguros y entonces comprendo que mi ser protector y cuidador creció.

Me gusta ver de forma jocosa a todos los niños, con sus caras parecidas a los de sus papás, como clones de una película del futuro, con sus camisas de cuadritos, como si fueran señores, unos muy arreglados, otros relajados y vas viendo en ellos todas esas proyecciones y estilos de vida de sus propios padres, ese como quiero que se vea mi bebe, habla mucho de sus deseos y de lo que los padres esperan de sus hijos. Sin embargo hay algo que no se ve y es la misión con que esos pequeños seres vienen al mundo y la conciencia está allí, en comprender que no vienen a ser como nosotros, sino que estamos aquí para acompañarlos a SER.

Marta Maria Cardozo Cardozo
Coach de vida y organizacional.